Llegará el día

... Solo por la leve sospecha, por la melancólica, nostálgica, absurda e invencible esperanza de que despiertes un día, y decidas adornar mis letras con la magia de tu mirada triste... 
Solo por eso, solo para eso, como todo, como siempre, estoy aquí... 

martes 13 de diciembre de 2011

Han pasado como seis meses, algo más, algo menos, desde la última vez que estuve por aquí, dejando un poco de lo que el alma quería, aunque quizá, no lo quería del todo, en fin, he vuelto, y como no me gusta parecer anunciador de acontecimientos magnos, solo he venido a decir que he vuelto...
No se, sentía que ya podía hacerlo, sentí que de alguna manera estaba preparado para escribir de nuevo. Simplemente sentí que estaba bien hacerlo.



Danielita solo no está. No hay mucha explicación para ello, es igual de simple que lo anterior: ella no está más y yo he vuelto para escribir algo, sin saber muy bien, qué escribir, pues ella ya no está.

Por causa de las razones citadas, solamente dejaré aquí lo siguiente:

Alzaste vuelo, de ojos cerrados, enfermaste cruel y nunca, medicina alguna, ni alguna cura consiguió traerte de vuelta conmigo, tal como el destino había jurado. Solo no fue, solo estaba equivocado, el destino falló, y la vida demostró quien tiene la palabra final.

Intenté curarte, intenté ayudarme, ayudándote a volver, intenté odiarte por volar sin mis alas, intenté amarte, a pesar de tu ausencia, intenté ayudarte, callando el océano de mi alma,  que volaras sin mi, sin retenerte, pero nada. Nada ayudó a que volvieras, a lo mejor porque retenerte era lo único que esperaba.

El tiempo, como todas las voces anuncian, en su sabiduría inclemente, hizo lo demás: te fuiste, nos quedamos sin nosotros, y la vida, sin mirar atrás, continuó dando sus pasitos, tal vez admirando tu volar de golondrina, y tal vez, adivinando mi agonía de fuego como fenix.

Que tu vuelo blancoynegro, adorne el cielo limpio, pues ya no es exclusivo de mis ojos, aunque mi alma, en noches de esas, oscuras y saladas, pretenda revivir contigo, los días y los años anteriores a tu huida, como si una pesadilla hubiera aparecido usurpando el lugar de la verdad.

Las cenizas y el viento se han ido, el amor y algún dolor burlan la anunciada muerte , y la vida, claro, solo avanza, ahora también de mi mano.


Supongo que le hace falta unos retoques, incluso puede seer que deba suprimir su existencia, no lo se. Solo lo dije y lo publico ahora, como podía haberlo hecho hace un tiempo...

sábado 11 de junio de 2011

Continuación de algún capítulo

De sueños, dormido y despierto


Lo último que recuerdo es haber besado tu cuello desde atrás, y tu sonrisa entreabierta, y tus manos buscando mi cabeza para acariciar, lo que recuerdo de mi sueño es tu sonrisa otra vez, tu suave sonrisa de niña, y esa forma mágica de volverte chinita por segundos y esa marquita en tu nariz, y ese lunar en tu labio inferior, hacia el lado derecho... Lo recuerdo como si pudiera cantarlo al cerrar mis ojos, aún me tiemblan las manos, aún mi voz pretende esconderse del temblor que produjo tu imagen. No se si me desperté feliz o angustiado, pensando que te pudo pasar algo y que el sueño vino a advertírmelo, o si me desperté triste y resignado otra vez, a mirarte dormida, solo dormida, solo de ojos cerrados a la vida; si es eso, podría explicar lo mojada que sentía mi almohada, sino, pues puede haber sido mi sudor, siempre listo a auxiliarme de las noches cálidas.

Estaba contándote de ese día en que me miraste sonriendo, y que yo no sabía si te burlabas de mi patética "pose" (agachado amarrando un cordón que yacía evidentemente amarrado) o si sentiste el amor que desde el fondo de tu alma te gritaba "sonríe"... En fin, lo importante era, y en todo un capítulo anterior intenté decírtelo, pero ya sabes, nunca fui bueno para hablar directo, siempre anduve con rodeos, siempre quería adornarte las palabras para que las escuches llenas de luz, y así me pasé todo el capítulo III intentando contarte el huracán, la tormenta de sensaciones que dejaron en mis ojos tu mirada niña, espero haberlo logrado al final, pues este capítulo pretende continuar con la historia sin detenerse demasiado en detalles pasados... Decía pues que lo importante era que entiendas cuánto cambió el mundo para mi desde ese tiempo, que ya no puedo hablar solo de un día, pues la suma de días que me llevaban de la mano por este nuevo rumbo del que te hablaré, hace imposible que yo reduzca todo a un solo día, a un solo momento... 

Nuestros momentos "juntos" seguían sucediéndose, continuaba la vida regalándome migajas de tu amor, siguió la vida jugando un poco con mi poca paciencia y desesperación por sentirte mia como yo sabía que eras, y como yo quería que lo supieras, para que dejes de ser la niña más linda del mundo que me amaba como nadie pero que aun no lo sabía.

Nuestra historia Danielita mía, tiene mucho de eso, mucho de sueños soñados en días de ojos abiertos, por ejemplo recuerdo el día que, después de varios años del encuentro en el que amarraba inútilmente mi zapato, apareciste tu, con tu amiga D., mi novia de ese momento, lo recuerdas amor?, recuerdas cuantas veces sentiste rabia por cómo te miraba mi descaro?, y cuántas veces volvías a buscar mis ojos, aunque sea para volver a sentir rabia?, recuerdas las veces que mirándote sonreía?, o las veces que soneía al adivinarte mirándome?

Te contaba, mucho tiempo atrás sobre la vez que me miraste y me dejaste como desnudo en plena calle, agachado, en cuclillas sosteniendo el cordón del zapato equivocado. y vuelvo a ese detalle solo pare hablar de los detalles que fueron haciendo mágica y única (¿acaso hay una relación que no sea única?) nuestros días juntos, las cosas que nos hicieron tener nua relación que yo me enorgullecía de llamar diferente, y de las cosas que me hacían, con un alta dosis de egocentrismo, peensar que amor, lo que se llama amor o lo que debe llamarse amor era únicamente lo que tu sentías por mi y lo que yo sentía por ti, y claro, mucho de eso debe haber ayudado a que yo no pensara nunca en la posibilidad de que esto que nos unía llegue a terminar.

Es que Danielita bella, o bella durmiente, Daniela que no despiertas, es que, decía, esto no debía terminar, esto debía erguirse luego de muchos años y gritar al mundo que si era posible, debía permitir que el amor infle su pecho, cursi y orgulloso para proclamar a los cuatro vientos que es real, que si existe, en vez de dejarme con esta certeza de lo contrario.

Pocos días después del bochornoso momento del zapato desamarrado y de tu mirada casi piadosa, como si hubieras notado la verguenza que me vestia, sucedió que me hablaste. eso debía ser el fin del mundo, nadie nunca ha merecido una alegría mayor ni sentirla como un chirlazo inmenso, interminable. No importa que tus palabras hayan venido vestidas de desdén, no importa que tu pregunta haya parecido poco amorosa (luego aprenderíamos a darles tono de amor a todas las palabras, incluso a las que parecen groseras), no importa decía lo que parecieron esas palabras, más que nada porque la mirada tuya se mantuvo dentro de mis ojos durante el tiempo que me hablaste. "¿por qué me sigues?" dijiste, y escondías los agradecimientos por la compañía, por la guardianía, por luchar contra todos los enemigos con tal de dejarte sana y salva en la escuela, siempre casi atrasada, pero sana y salva, por qué me sigues, le voy a avisar a mi papá... Y yo, aplastado por el amor, inmóvil y enamorado de tus ojitos, estatua a punto de explotar de tanta dicha, no dije nada, ensayé una sonrisa casi de súplica, no se si pidiendo dejar la vida ahí mismo o rogando que el tiempo se detenga. recibí como respuesta nua mueca, que para mi fue una media sonrisa completamente de amor, por supuesto, no podía ser otra cosa mi Danielita sonriente y no resistí más, bajé la mirada, me llené de suelo, como para sentir que lo de volar era solo una sensación, y temblaba al volver la vista hacia tus ojitos que estarían esperando para seguirme diciendo amores... No pasó eso, en realidad habias reanudado tu marcha diaria dejando la estela del amor por mi, representado en ese entonces en la forma de un borrador "de queso" sucio y pequeño que seguramente llevabas guardado en el mini blsillo de tu falda y al sacar dinero (siempre buscando qué comer) lo dejaste caer, con la absoluta intención de que yo lo recogiera y tuviera un pretexto para buscarte, siempre.

No se qué pasó con ese borrador, creo que no te lo entregué, siempre reuní fetiches sentimentales y a lo mejor aun lo tengo por ahí, escondido del tiempo y de la vida. Tengo en mente la imagen de ese niño, agarrado el borrador en clase, sin querer yusarlo para nada, sin querer guardarlo en ninguna parte que no sea su mano derecha, sin querer nada más que llegar a su casa y guardarlo. ese niño que mira y mira el borrador, queriendo encontrar alguna clave, algún mapa, alguna pista de cómo hacer, de qué hacer para estar contigo Danielita esquiva. Me gané nu par de llamados de atención por distraido, con dosis extras de risas cuando mi profesora, quizá ignorante de que tenía poderes para ver "más allá de lo evidente" me dijo: ¿qué estás, enamorado?...




Volveré Danielita blaqui-roja, "escuelera" hambrienta, apurada y despeinada, enamorada sin saberlo del niño del zapato y el borador, volveré a seguir con este invento, con esta terapia, con este grito, con este intento...



miércoles 8 de junio de 2011

Volver

No cerraré mis ojos


Evidentemente es necesario detenerse un día, y mirarse hacia adentro, recorrer todos los caminos del país interior, pisar y andar, detenerse y desandar, volver a empezar, como quien recorre un mundo desconocido y no teme perderse porque donde se encuentre estará, más o menos, extraviado. Y hay que mirar, incluso con ojos cerrados lo que uno lleva, lo que uno carga a veces, lo que a uno le hace bien y sobre todo, lo que a uno le hace mal.


Caminas y casi no tienes tiempo de pensarlo, solo lo sientes, no lo analizas, solo lo sientes, y en momentos, solo duele. No sabes qué, no sabes dónde, solo duele. Y esos segundos se convierten en horas, en días, en semanas, en meses, y en algunos casos, llegan a ser años. No digo, ni mentir así me está permitido, que todo este tiempo ha sido así, horrible, no digo que he vivido un infierno, ni que la muerte hubiera sido mejor, hubo momentos feos, unos pocos bastante más desagradables de lo que uno hubiera imaginado, eso si es verdad, pero en términos generales, la supervivencia ha sido de crecimiento.


¿Ves, Danielita?, qué fácil es hablar como un señor, qué sencillo resulta (no quiere decir que lo haga bien) imaginar que estás dando consejos y solo hablar, ¿si lo puedes notar, ahí con tus ojitos cerrados parasiempremente? … ¿Crees que, a estas alturas, deba continuar mi conversación con el espejo que me exige más?...


Mi interior continúa  esperando algo de ella, es verdad, pero creo que eso solo se manifiesta desde mi interior y de maneras un poco bizarras, bastante extrañas, difíciles de descifrar, como cuando la sueño: Ella no está conmigo, no es mía, no me quiere, ni me mira en el sueño, pero en el sueño creo que me ama como siempre, en el sueño ella cree que le hice daño y por eso ni me mira, pero en el sueño me ama sin saberlo y la amo sin poder decirlo, a veces me duele el sueño, a veces me alegra, como el día que yo la miraba sin que ella lo supiera, y frente a su espejo, ese lindo espejo de su cuarto, repetía mi nombre: Martín, decía, Martín regresa, Martín abrázame que necesito sentir tu abrazo, y yo que lo miraba todo, odiaba al mundo y sus tramposos mecanismos, pues no podía, no paraba de gritarle desde fuera de mi sueño que la amo, que la abrazo, pero desde dentro del sueño, nada. Solo miraba... Decía que las formas en que mi interior me recuerdan que aun esperan algo de ella se visten de las formas más extrañas, no son solo los sueños, o sea, algunos sueños, también me sucede cuando estoy sentado o parado en un bus, de pronto mi mirada se fija en la ventana, poco a poco la música de mis audífonos (no se qué haría sin eso) me toma la mano y me saca del bus, estoy en la calle y temo encontrarla, ansío encontrarla, deseo mirarla, por supuesto aun cuando no me mire a mi, y me decepciono cuando mi trayecto empieza a indicarme que agoniza pues así agonizan mis ganas, mis miedos. ¿me gusta sentir miedo?, ese miedo me encanta. Es como si yo mismo me hubiera convencido de que nunca la conocí y estuviera a punto de conocerla, sabiendo exactamente que es como yo quiero que sea.


¿Suena bobo, Danieltita, Daniela mia?, puede ser, pero si quiero que comprendas que a veces actúo como un completo animal justamente por todas las locuras que la vida pone en mi camino, no quiero lavarme las manos y decir que nada es mi culpa, mi error, solo quiero que me mires. Mírame otra vez, mírame a ver si nuestros ojos ya no se quieren mirar de nuevo, así a lo mejor ni tu sufres (desde ese silencio, desde esa ausencia incomprensible, desde ese abandono silencioso) pensando que a mi me duele, ni yo sufro (desde mi convencimiento de que el amor a primera vista es el mismo amor de toda la vida, el único, el mejor) al reconocer que me he equivocado.


Después de tanto tiempo en que he abandonado esta, no se si costumbre, de dejarte letras juntas como nubes serenas que sin embargo saben que podrían generar tormentas dignas de tomarse en cuenta si así lo decidieran, creo que vale la pena recordar algunas cosas que han sucedido, incluido algo que me hizo alejarme de aquí. Pues bien, y tómalo como una disculpa, la primera razón fue que decidí, o creí hacerlo, olvidarme de todo, me engañé con la decisión de dejarte dormir así, indiferente a mi, tu haciendo como que yo no existo, como que nunca existí, cerrada de ojos y yo concenciéndome que lo mejor era dejar las cosas así.


Por fuera, la parte más superficial está muy bien, casi feliz, por momentos muy feliz, un poco confundido cuando pienso en ti y en tu decisión, más que nada porque aun no lo creo, aun se me hace difícil creer que lo nuestro haya terminado de una forma tan loca: tu cerraste los ojitos para mi y yo no pude hacer que los abrieras de nuevo. y por dento Danielita prfunda, por dentro ese miedo a dejar de amarte, junto a esa decisión de nunca dejar de amarte.

Nunca cerraría mis ojos para ti porque no quisiera que sientas el dolor que he sentido al mirar los tuyos cerrados para mi.

sábado 26 de marzo de 2011

...

Creo que estoy volviendo...

Abrazo a todxs... Pronto volveré del todo...

jueves 5 de noviembre de 2009

Y llegó "mi hora"

Daniela, ¿es verdad?


He huido demasiado de tus ojos
Evitando encontrarme tu mirada
Yo te se, te reconozco
siempre supe que vendrías

Puedo hacerlo, y tal vez me ayude:
Cerrar los ojos infinitamente,
desaparecerte al no mirarte,
y seguir viviendo la mentira

Mi hora, que no es igual a la de ella
te presentas madrugando, decidida,
impaciente, casi arrepentida:
"Si no es hoy, quizá no sea"

Mi hora, te apoderas de mis letras
y declaras, sin miedo, el adiós de ella
Yo se que antes, mi deber era,
cortar el aire en la garganta de mi fe

Pero no fui fuerte, fue imposible
mirarla era, como siempre fue,
sentir la vida de la vida en mi vida.
No lo quise hacer, no lo quiero hacer.

Tu que estás presente ahora
y que tienes en tu ser lo que no quiero y niego
reconocerte debo y con dolor lo hago
Te se, te reconozco, vienes a darme lo que eres.
Tu nombre es verdad: ¡Ha muerto ella!...





jueves 6 de agosto de 2009

Capítulo V


Recuerdo que ofrecía, Danielita mia, hablarte, recordarte, vivir contigo en tu silencio absurdo, el día ese de tu primer beso, de la forma en que tus labios temblorosos se juntaron con los míos ansiosos, pero no se si pueda hacerlo, no se si consiga dejar de pensar en muchas cosas que alejan de mi las imágenes de esos días en que tus ojitos se mantenían abiertos siempre, para soñar conmigo aunque no durmieras conmigo, para soñar conmigo aunque conmigo no estuvieras...

Me contaste que después de besarnos, entraste a toda velocidad a tu cuarto, y te sentaste frente al espejo, y miraste dentro de tus ojos, y sin creerlo del todo, te parecía encontrar emoción y alegría en ellos, y te daba vergüenza, no podías olvidar que no pudiste aguantar tu respiración tanto tiempo como mis ansias por devorar tu frescura parecían exigir... "tonto, yo no sabía que había que respirar por la nariz..." me dijiste después, años más tarde mientras al oírte mirándote, mi cuerpo entero, con mi alma toda, con mi vida íntegra, todos, nos moríamos de amor...

Es que Danielita, cada vez te siento menos mía, más lejana, casi como si estuvieras cambiando, ahí, recostada, los ojos cerrados, impenetrables, como cerrados para siempre (nunca creí en parasiempres, excepto el nuestro)... Y empiezo a sentir que el que cambia soy yo, que el que se debilita soy yo, que ya no se si es bueno para ti, eso de esperarte, eso de quedarme así, discreto, "quietecito " hasta que decidas mirarme de nuevo... No!, nada tiene que ver con que el amor se me haya acabado, no es nada de eso, más bien siento que eso aumenta, crece dentro de mi, pero cada vez siento más inútil todo, cualquier cosa, como si tus ojos se cerraran con mayor decisión a cada intento mío por abrirlos, incluso si es que consideramos intento, quedarme mirándote en silencio y sin que nadie se de cuenta de ello...

Y te besaba de nuevo, cada vez que me recordabas ese día, cada vez que mi mente iba dibujando, con la ayuda de tus palabras, cómo había sido ese beso, ese primer beso de tus labios, ese primer acercamiento, cuando intentaste aguantar la respiración, seguramente muy sorprendida de esos besos larguísimos de la TV... Fueron detalles como ese, los que hicieron que tu amor, ese amor de niña entrara en mi... Detalles como ese que mis ojos cerrados guardan por siempre...

Mi amor, despierta... Déjame besarte aguantando mi respiración, déjame besar tu infinita ternura y correr a mirar en un espejo cómo se ve la alegría de los ojos, deja que mis manos te recorran la carita, te adivinen de nuevo en cada centímetro, deja que mi respiración cerca de tu espalda converse con tu alma, deja que te abrace, solo deja que te abrace...

Y luego, cómo habrás pasado momentos de vergüenza, al tratar de decirme que no sabías cómo se hacía para besar, y yo, en mi torpe arrogancia, cómo habré hecho para enseñarte, y cómo habrá sido que terminé aprendiendo de tus besos después, cómo habrá sido que me enseñaste a besar con el alma, como nunca antes lo había hecho, desde adentro, hablando, gritando con el silencioso y suave caminar de mi lengua por tus labios, buscando tu lengua indecisa, cómo será que tuviste que ser tu, niña de ojitos cerrados ahora, quien me enseñó a abrazar con los besos, a querer con los besos, a hablar así, en silencio, con suspiros, con respiraciones, con movimientos, con los ojos cerrados, y yo, torpe como el que más, cómo será que aprendí, y cómo será que luego, casi olvidando todo esto, te besaba instintivamente, como si hubiera nacido sabiéndolo, y nunca te lo dije amor, tu me enseñaste a besar, tu fuiste quien me entregó la forma de hablar así contigo, fuiste tu, así, con los ojos cerrados para sentir más...

Y ahora, tus ojos cerrados no me hablan, no me hablan ya...
No se si pueda hablarte de ese beso primero Danielita, no se... Es que tengo dolor, tengo rabia, tengo decepción, tengo angustia, no quiero resignarme a nada, no quiero aceptar nada, no quiero recibir la bendición del tiempo que lo cura todo, no quiero esperar nada, no quiero dejar nada, no quiero pasar nada, no quiero buscar, cambiar, re-pensar, mejorar nada; te quiero a ti, te quiero conmigo, quiero mirar tus lágrimas tímidas y tu sonrisa al saberte casi llorando con alguna escena de alguna película, quiero reír contigo cuando te des cuenta que estoy igual y que mis lágrimas solo esperan ver caer las tuyas para llenarse de libertad, quiero verte mirándome, quiero mirarme en tus ojos abiertos, quiero sentir cómo me guardas en ellos cuando los cierras, quiero sentirte temblar cuando te hable cerca del oído, quiero revivir tu carcajada, quiero entrelazar mis dedos con los tuyos, y sentir que como raíces me crecen y abrazan, se alimentan, quiero abrazar tu delgadez y sentirme fuerte, quiero saberte protegida conmigo, quiero mirarte contenta, quiero devolverte la esperanza, quiero devolverme la esperanza...

No diré nada más por ahora, no vale la pena... Intentaré entrar en tus sueños de nuevo, y ya veremos mañana que sucede... Como dije alguna vez, a lo mejor la vida me dio muchos años de alegría, y ahora, por simple lógica matemática, me toca vivir y compensar lo bien-vivido...
Odio decirlo, pero "el tiempo lo dirá"...




sábado 1 de agosto de 2009

Nada que decir...

No tengo nada... Nada. Esta vez, Danielia mia, quiero que el castellano de la traducción de esta escena diga lo que siento... En algún lado leí que el dolor se dice callando... Solo copiaré para tus ojitos cerrados lo que dice Atilio el poeta al viejo médico que no recuerda cómo hacer glicerina...
Léelo con atención, y espero que si tienes preguntas, me las hagas con total confianza, como siempre...


"Señor, necesito esa glicerina. Ya sé que lo sabe, pero si no la consigue, MI AMOR se morirá, y si se muere...... para mi toda esta puesta en escena del mundo que gira y gira, pueden desmontarlo y llevárselo. Pueden desclavarlo todo, enrollar el cielo y cargarlo en un camión, y luego pueden apagar esa luz preciosa del sol que me gusta tanto tanto... ¿sabe por qué me gusta tanto? Porque ella me gusta iluminada por la luz del sol, tanto... Se lo pueden llevar todo... alfombras, las columnas, palacios, la arena, el viento, las ranas, las sandías maduras, el granizo, las siete de la tarde, mayo, junio, julio, la albahaca, las abejas, el mar, los calabacines, los calabacines... Encuéntreme la glicerina... encuéntremela, encuéntremela... "

Roberto Benigni en El tigre y la nieve...